Prensa

21/05/2011

Los tangos de El Cigala seducen Gijón.

El cantaor ofreció en la Laboral un concierto inolvidable, tributo a los grandes del género

Hay Cigala después de 'Lágrimas negras'. El artista lo demostró anoche con un recital lleno de delicadeza, intensidad y emoción

 

No basta con el remango. Son indispensables el talento y la seriedad. Para el flamenco, para el bolero, para el tango, para el arte, para la vida. Diego El Cigala está tocado por esa gracia de Dios -a quien invoca habitualmente con ese espíritu que tienen a gala algunas gentes de buena fe-.

Ayer llenó el Teatro de la Laboral -de hecho fueron necesarias sillas supletorias- a ritmo de 'Cigala & Tango', que no es cosa de género menor, aunque en todo momento pareciera que estuviera en su casa. Se le quiere por artista y por ser humano (en ambos sentidos de la expresión). Y él se declaró «feliz por tener este pedazo de afición». De inmediato apareció junto al cariño el sumo respeto que se le profesa, admirando esa garganta prodigiosa que da la impresión que podría cantar incluso lo que no está escrito. Escritos y pautados están los tangos que compusieron el repertorio. Escritos y en gran medida sacralizados, pues Astor Piazzola y Carlos Gardel pertenecen a las cordilleras olímpicas de la intemporalidad, que veinte años no es nada.

Cronologías aparte, El Cigala se ha comprometido en esta ocasión a celebrar la inmensa oportunidad -y el indudable riesgo- de poner en la balanza el equilibrio entre el tango y el flamenco, sin que ninguno de los dos pierda su idiosincrasia y estableciendo vínculos a partir de raigambres populares semejantes.

El resultado que se pudo escuchar, sentir y paladear, en el Teatro de la Laboral, fue asombroso, sensible, de una delicadeza e intensidad que sólo está al alcance de aquellos que convierten las aleaciones en oro. Emoción pura. Gloria bendita.

Es discutible que una imagen valga más que mil palabras. Sucede, sin embargo, que unas cuerdas vocales en las que vive la hondura flamenca y el viento despeinado del arrabal bonaerense, junto a las notas de la guitarra doliente en los dedos mágicos de El Morao, que pone acordes a dos orillas ultramarinas, no tiene otro remedio que rendirse a las hipérboles, so pena de no lograr un pálido reflejo del acontecimiento disfrutado. Comunión del arte, esa fue la gran fiesta a la que asistimos.

Diego El Cigala, que actuó acompañado por cinco instrumentistas, llegó, venció y convenció, al modo de César. Con la virtud añadida de que él es un hombre de paz y maravillosas armonías. Un verdadero lujo rubricado por aplausos fervorosos, desde el inicio que elevó mediante 'Garganta de arena', a los clásicos 'Tus ojos se cerraron' o 'El día que me quieras'. En los regalos finales, un tributo a las raíces del cante y un extenso recorrido por sus discos anteriores. Inolvidable, sencillamente.


06/03/2011

Diego ´El Cigala´ cantará en la cárcel de Palma y en el Principal

 Diego ´El Cigala´, uno de los cantaores más grandes del flamenco actual, ofrecerá dos conciertos en Palma el próximo mes de abril, uno tradicional, ante patio de butacas y palcos, y otro más atípico, entre rejas pero ante un público también "respetuoso".

Sigue leyendo aquí

 


05/03/2011

Sigourney Weaver : LA INTERPRETE SE PONE FLAMENCA CON DIEGO EL CIGALA

 Acabado su trabajo en Barcelona, donde protagonizó durante un mes el rodaje de Red lights, de Rodrigo Cortés, Robert de Niro volvió a América. Desde principios de semana le ha relevado otra estrella de Hollywood, Sigourney Weaver, que ya rodó un par de días a principios de febrero unas escenas interiores para la misma cinta en una lujosa casa de la localidad barcelonesa de Sant Andreu de Llavaneres. 

Sigue leyendo la noticia aquí